Metaverso

Las cuatro «capas inferiores» del Metaverso

Según Jon Radoff, CEO de Beamable, el Metaverso consta de siete capas y el desarrollo de cada una de las capas facilitará la adopción de esta tecnología. Anteriormente, explicamos en «Un Metaverso dividido en capas» la parte exterior del Metaverso. Lo que pertenecía al usuario y él podía controlar.

La experiencia que vivirán los usuarios y el proceso de descubrimiento del Metaverso son las etapas iniciales. Una de las características claves del Metaverso es la economía del creador, que convierte al usuario en dueño de su imagen y contenido. Otorgándoles propiedad sobre lo que creen en el Metaverso.

Las siete capas del Metaverso según Jon Radoff.

Para darle continuidad y explicar de qué depende la experiencia del usuario y cómo este interactúa con el Metaverso, hablaremos de la parte técnica de un desarrollo todavía en etapa inicial.

Cuarta capa, computación espacial

El desarrollo de experiencias inmersivas donde se unifiquen la computación y la desmaterialización de los límites físicos. Poder construir objetos que sobrepasen la pantalla y den una sensación al usuario no solamente de realidad, también de versatilidad. Una de las características de la especie humana es la capacidad de intuición sobre los posibles usos de los objetos.

Lo que ha permitido desarrollar inteligencia artificial y software que facilita la creación de entornos 3D. Este desarrollo del software para incursionar en la computación especial incluye (pero no se limita a):

  1. Motores 3D para geometría y animaciones (Unity y Unreal).
  2. Mapeo Geoespacial (interpretación del mundo interior y exterior) con reconocimiento de objetos. (Niantic Planet-Scale AR y Cesium).
  3. Reconocimiento por voz y gestos.
  4. Integración de datos mediante Internet (IoT) y biometría humana.
  5. Nueva generación de interfaz de usuario con múltiples flujos de información y análisis.

Quinta capa, descentralización en el Metaverso

El Metaverso no se parece a la idea que nos dio la película «Ready Player One». Dónde la centralización y austeridad eran los pilares fundamentales de una realidad virtual absorbente que arruinaba a la sociedad. La aversión al cambio de algunos, parte de esa idea, el Metaverso nos esclaviza y no se convierte en un vehículo del desarrollo de la tecnología y el bienestar.

Pero esta idea no es del todo cierta, la soberanía de los creadores de contenido sobre su información y creación es la clave de la descentralización. Además de la interoperabilidad y la escalabilidad, la blockchain permite el intercambio entre el software y una entidad autónoma. Lo que permite crear formas para desagregar y crear contenido y monedas sin una entidad centralizada.

Esta innovación se llama Web3, lo que permite acceso descentralizado a las finanzas (DeFi) y activos financieros que anteriormente estaban en manos de grandes corporaciones. Con la llegada de los NFT y la apertura de un nuevo mercado, las cadenas de bloques optimizadas para micro-transacciones facilitaron el comercio. También facilitaron el desarrollo de juegos «Play to earn», plataformas en las que los usuarios ganan un token o moneda por jugar cierta cantidad de tiempo o poseer NFT dentro del juego.

La descentralización permite redistribuir el poder de cómputo y generar una carga más uniforme en los dispositivos que conforman la red. En pocas palabras, los centros de datos no procesarán toda la información, los dispositivos móviles, vehículos y también los electrodomésticos se convertirán en parte del entorno virtual. En dónde el poder de cómputo será una utilidad y no una limitante.  

Sexta etapa, interfaz humana

La evolución de los dispositivos móviles e informáticos se acercan cada vez más a historias de sci-fi o ciencia ficción. El desarrollo del nuevo hombre, uno cuyas facultades se vean mejoradas por tecnología, gafas digitales, vestimenta inteligente, algunos chips impresos, incluso en la propia piel de quien lo lleva. Aunque suene increíble, hasta hace unos años apenas podíamos imaginarlo, ahora se está convirtiendo en una realidad palpable.

Los smartphones ya no son teléfonos, son pequeñas computadoras que llevamos en nuestros bolsillos, siempre conectadas y con aplicaciones telefónicas. La inteligencia artificial y la baja latencia avanzan rápidamente y nos permitirán integrarnos con el entorno en una experiencia que no constará de tiempos de espera (latencias).

Un ejemplo de esto es Oculus Quest, un smartphone que se desarrolló nuevamente en dispositivo de VR, esto arroja una idea de hacia dónde se dirige el futuro tecnológico.

En unos años, no serán comunes los smartphones, se utilizarán los cada vez más avanzados relojes inteligentes, gafas o cascos de realidad virtual que también serán más dinámicos, económicos y sencillos de utilizar, facilitando el acceso a esta tecnología.

Adicionalmente, a gafas tecnológicas como las de Oculus, teléfonos y relojes inteligentes, se está desarrollando una tendencia de desarrollo en torno a sensores neuronales, vestimenta inteligente y biosensores que podremos llevar en la ropa o la pie.

Esto facilitará la implementación de estadísticas propias del usuario al Metaverso. Agregándole, una capa más de personalización a su avatar o a las actividades que lleve a cabo dentro del entorno.

Séptima etapa, infraestructura en el Metaverso

Por ser la última no es la menos importante. De acá parte el Metaverso que la blockchain, la realidad virtual y la Web3 tienen para los usuarios. Algo nunca antes visto que nos permita conectividad en su máxima expresión con descentralización y participación de cada uno de los usuarios.

Para contar con mayor capacidad de cómputo en los dispositivos y su interoperabilidad e interconectividad (más avanzada que la actual) es necesario contar con redes 5G, una nueva generación de dispositivos móviles, lentes inteligentes y baterías con más durabilidad que actualmente se encuentran en desarrollo.

El habilitar la funcionalidad, la miniaturización de la tecnología y el alto rendimiento es la pieza fundamental del desarrollo a futuro de las otras seis capas que componen al Metaverso. Esto garantizará la interoperabilidad de las plataformas y sobre todo, que sean fáciles de transportar.

Leonardo Crespo

Estudiante de economía, entusiasta de la tecnología y las finanzas.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
X